Assault on Time

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And take upon’s the mystery of things,

As if we were God’s spies.

Shakespeare, King Lear, act 5, scene 3

 

 ASALTO AL TIEMPO

1.

Detrás de la palabra está el silencio.  Detrás de lo que suena está la puerta.  En cada cosa hay un envés y un pliegue que se oculta.  Y lo que se acercaba se cayó y se detuvo lejos en la cercanía.  Una expresión se duerme y se levanta.  Y lo que estaba allá regresa.  Es una forma de volver el mundo a su lugar.  Y algo vuelve cuando debiera quedarse recordando.

Pero si toco el timbre el agua salta y el río vuelve a caer del agua y el cuerpo se levanta y vibra.  Y la piedra se despierta y dice canto.  Y la mano se transforma en un pañuelo.  Y compañeros son el crepúsculo y el viento.  Y ese crepúsculo aparece en medio de un relámpago.  Fuera hay un pájaro y un árbol y una rama y aquel relámpago.  Y sobre todo hay mediodía sin forma.  Y de repente todo adquiere movimiento.  Dos viajeros se encuentran y sus zapatos bailan.  Y chocan la brisa y la mañana.  Y corre la gaviota y el conejo vuela.  Y corre y corre y corría la corriente.  Detrás de eso que corre está la vida.  Detrás de ese silencio está la puerta.

 

2.

Hola.  Como regresaste tarde olvidé que te había escrito una línea, y recordé que la línea del libro había recogido un papel que me mandaste para que le escribiera al libro un recuerdo.  Otra vez te has olvidado de las comas.  No, no me olvidé.  Ellas olvidaron ponerle un punto final a la memoria.  Recordé la memoria cuando ya no podía escribirle.  Y luego tuve miedo de insistir.  No ha regresado todavía.  Si no regresa tendré que borrar la página cinco.  La memoria estaba en la lista de los invitados.  Pero olvidé su número de teléfono.  Luego caminé hasta la octava avenida de la página tres y me encontré de pronto con el olvido.  Crucé la avenida en la página diez y luego miré el horizonte de la página tres y borré la noche.  Estoy en el día de la página cinco.  El encuentro con el olvido fue gratuito.  No esperaba encontrarte en el camino.  Creía que tu visita llegaría en la página treinta.  Pero te has adelantado.  Estoy sentado a la izquierda de este libro.  Conversamos.

 

3.

Sí, es cierto.  Las preguntas no cambian la verdad.  Pero le dan movimiento.  Hacen que se enfoque mi verdad desde otro ángulo.  Y tú dijiste:  estamos lavando la verdad.  Hay que aclarar asuntos.

No dices la verdad y al cabo tu chaqueta vuelve hecha de otro material, y tus zapatos dicen que sí, y regresan a ti diciendo mi verdad.  Aunque ahora llueva puede que adentro tu verdad sea que no llueve como llueve afuera.  Aunque calle puede que hables lo que pienso cuando te callabas.  Pero no me hagas caso y vuelve a comenzar a decirme ven cuando dijiste vete.  No esperes entonces que te escuche cuando me digas ven.  Vendrás con tu palabra fuera y se abrirá la puerta.  Escucho esa palabra y se entorna la puerta.  Vendrás entonces y ya sabré decirte: fuera.

 

ASSAULT ON TIME

1.

Behind the word is silence.  Behind what sounds is the door.  There is a back and a fold hiding in everything. And what was approaching fell and stopped far away in proximity.  An expression falls asleep and rises.  And what was over there returns.  It’s a way to put the world back in its place.  And something comes back when it should remain remembering.  

But if I ring the bell, water jumps and a river falls out of the water again.  And the body rises and shakes.  And the rock wakes and says I sing.  And a hand turns into a kerchief.  And twilight and wind are companions.  And this twilight appears amid lightning.  Outside there is a bird and a branch and a tree and that lightning.  Above all, there is noon without form.  And suddenly everything acquires movement.  Two travelers meet and their shoes dance.  And breeze and morning clash.  And the seagull runs and the rabbit flies.  And runs and runs, and the current ran.  Behind what runs is life.  Behind that silence is the door.

 

2.

Hello.  Since you came back late I forgot that I’d written you a line, but I remembered that the line from the book had picked up a paper you sent me so that I’d jot down a memory for the book.  You’ve forgotten the commas again.  No, I haven’t.  They forgot to end memory with a period.  I remembered memory when I could no longer write to her.  But then I was afraid to insist.  She hasn’t come back yet.  If she doesn’t come back, I’ll have to erase page five.  Memory was on the guest list.  But I forgot her telephone number.  Then I walked to eighth avenue of page thee and suddenly met forgetfulness.  I crossed the avenue on page ten and saw the horizon of page three and erased the night.  Now I’m on the day of page five.  Forgetfulness dropped by unannounced.  I wasn’t expecting to find you on the way.  I thought you would stop by on page thirty.  But you’re early.  I’m sitting to the left of this book.  We talk.

 

3.

Sure, it’s true.  Questions don’t change the truth.  But they give it motion.  They focus my truth from another angle.  And you said: we’re cleaning up the truth.  We must clarify certain things.

 You don’t tell the truth and your jacket eventually comes back made of another material, and your shoes say sure! and run back to you telling my truth.  Even if it’s raining now, your truth may be that it’s not raining inside like it’s raining outside.  Though silent you may be saying what I’m thinking when you weren’t talking.  Don’t pay attention to me and keep saying come when you said go.  Then don’t expect me to listen when you say come.  You’ll come with your words get out and the door will open.  I hear those words and the door opens halfway.  Then you’ll come and I’ll know how to say: get out.

 

La pastoral; o la inquisición de los recuerdos

Yo hago la afirmación. Yo hago la exclamación. Yo soy la inquisición de los recuerdos. Y me aburren los puntos y las comas. Me aburre la duda. Y sobre todo la memoria. Me aburren los recuerdos y he llegado a la cima del mundo para quemarlos. En este libro están mis recuerdos. Escúchenme damas y caballeros. Éste es el funeral de los recuerdos. Éste es su cementerio. Y éstas son sus honras fúnebres. No los adoro ni les tengo ningún respeto. No le pertenecen a nadie. No le pertenecen a la tumba. Y ni siquiera le pertenecen al recuerdo. Ya todos han visto las quimeras rojas y las quimeras negras. Han visto las borracheras y los banquetes. Y después ha llegado la resaca del recuerdo y ha arrasado con la vida. La muerte se llama recuerdo. Y el tiempo también. Y también los malditos recogedores de basura. Me refiero a los pastores del recuerdo. Y los recuerdos son sombra. Y los recuerdos son muerte. Yo no soy un recuerdo. Yo no soy un arsenal de epítetos ni de metáforas. Yo soy la estrella y la estrella alumbra. Soy afirmación. Y no quiero conceptos. No quiero abstracciones. No, No, No, y No. No soy punto y coma. Quiero punto y aparte. Quiero acabarlo todo de una vez. Sin arrepentimientos. Sin recuerdos.

 

Escúchenme damas y caballeros. Escuchen el sermón de los recuerdos y de las lamentaciones. Escuchen el infierno. Por qué no hice lo que debí haber hecho. Estoy arrepentido. He pecado. Tengo recuerdos. Y tormentos. Me estoy quemando en el fuego de los recuerdos. Por qué no me habré quedado quieto. Por qué habré hecho aquello. Yo me arrepiento mil veces. Por qué te traicioné y por qué te recuerdo. Ay, y cuánto dolor y cuánta pena. Ay, y te dejé plantado en la calle. Escúchen a los recuerdos. Escúchenlos de nuevo. Por qué te tracioné. Por qué te fuiste y me olvidaste. Y me lamento y te recuerdo. Escuchen la telenovela de las seis y escuchen al recuerdo. Ay, y ahora qué me queda. Me quedan los apartes y los monólogos y los recuerdos. Me quedan las sombras. Me quedan las memorias. Yo no quiero monólogos ni lamentos ni apartes. Yo soy un pájaro que canta. Yo soy un niño. Yo soy el ruiseñor. Qué saben el invierno o el otoño o la primavera o el verano del recuerdo. No saben nada del recuerdo. Saben que pasan y que vuelven. Saben que son estaciones. Saben que son el tiempo. Y saben afirmarse. Y saben imponerse. Y saben sostenerse. Qué sabe el otoño del verano. Qué lamentaciones tienen las estaciones. Ninguna odia. Ninguna ama. Y pasan. 

(El imperio de los sueños)

Pastoral; or the Inquisition of Memories

I make the affirmation. I make the exclamation. I am the inquisition of memories. And I am bored by semicolons. I am bored by doubt. And above all, by memory. I am bored by memories and have reached the top of the world to burn them. My memories are in this book. Listen to me, ladies and gentlemen. This is the funeral of memories. This is their cemetery. This is their service. I don’t worship them or respect them in any way. They belong to no one. They don’t belong to the grave. They don’t even belong to memory. You’ve all seen the red chimeras and the black chimeras. And you’ve seen the drunkenness and the banquets. And then the remains of memories came and cleared away life. Death is called memory. And so is time. And so are the damned garbage collectors. I mean the shepherds of memory. And memories are shadows. And memories are death. I am not a memory. I am not an arsenal of epithets or metaphors. I am the star, and the star shines. I am affirmation. And I do not want concepts. I do not want abstractions. No, no, no, and no. I am not a semicolon. I want a period and a paragraph. I want to end it all, once and for all. Without any regrets. Without memory.

Listen to me, ladies and gentlemen. Listen to the sermon of memories and sorrows. Listen to hell. Why didn’t I do what I should have done. I repent. I have sinned. I have memories. And torments. I am burning in the flames of memories. Why didn’t I keep quiet? Why did I do that? I repent a thousand times. Why did I betray you, and why do I remember you? Oh woe, woe’s me! Oh, and I left you standing in the street. Listen to memories. Listen to them again. Why did I betray you? Why did you leave and forget me? And I grieve and remember you. And the worst were my tears. And the worst was remembering you. Listen to the soap opera and listen to memory. Oh! Now what’s left for me! Just monologues, soliloquies, and memories. I’m left with shadows. I’m left with memories. I don’t want monologues or sorrows or soliloquies. I am a singing bird. I am a child. I am the nightingale. What does winter or autumn or spring or summer know of memory? They know nothing of memory. They know that seasons pass and return. They know that they are seasons. That they are time. And they know how to affirm themselves. And they know how to impose themselves. And they know how to maintain themselves. What does autumn know of summer? What sorrows do seasons have? None hate. None love. They just pass.

(Empire of Dreams)