el imperativo poético

Francisco José Ramos

Conviene distinguir entre literatura y una obra de arte literaria. Literatura es todo aquello que nace de la inscripción de la letra y se vuelve escritura. La obra de arte literaria es la composición poética y musical de las palabras en virtud de lo cual la escritura logra dar a luz a una voz singular e irrepetible del pensamiento. Una voz que es, a su vez, cuantas voces sean necesarias para decir lo que tiene que ser dicho. Aquí no hay opciones sino una única alternativa: la necesidad visceral de crear y el deseo de obedecer lo que Paul Valèry llamó, refiriéndose a su maestro Mallarmé, el imperativo poético.

He ahí el vigor y el nutriente de una cabal experiencia literaria. Se trata de algo francamente raro, extraño y poco habitual. Tan raro, extraño y poco habitual como lo es este último libro de Giannina Braschi. Raro pero íntimo, extraño pero entrañable, poco habitual pero de una extraordinaria lealtad para el más exigente legado cultural de la inteligencia humana. De aquí todo lo demás en su más paradójico sentido: el amor a su tierra, pero también la devoción al desarraigo que le permite llegar a ser de cualquier otra tierra o, incluso, extraterrestre; el desprecio por toda forma de opresión, pero también el amor incondicional a la vida, el placer de cantar, como Dulcinea, a la abundancia de vivir. El anhelo de poseerlo todo, de apertrecharse con todo, de abrazarse con todo, pero también la entrega, la danza inigualable de la generosidad y la desposesión: “Yo los invito a que bailen por mí, a que se rían de mí, a que me digan que sí. Soy tu bailarín, tu doncella, tu bastidor. Soy el acto y la palabra. No tengo nada.” (El imperio de los sueños, 1988 ).

Por encima de todo, está el amor a las palabras y, por lo tanto, al silencio infinito que las habita. Conozco la laboriosa entrega de Giannina a su experiencia artística, vital y literaria de desde hace más de cuatro décadas. La he seguido, he colaborado con ella, he crecido con ella, me he transformado con ella. Me siento como padre, pero también como un hijo. Pero aquí da igual ser padre o madre, hija o hijo, hombre o mujer. No es asunto de género ni de filiación. Es la hermosa, dura y dolorosa aventura de devenir o llegar a ser todo lo que nuestra íntima potencia de obrar nos permita realizar. Lo singular, que no se reduce a lo “individual”, nace precisamente de ahí; pero también lo común, lo que es de todos, pero que a nadie pertenece: el aire, el agua, la tierra y el fuego.

Son necesarias muchas vidas, aun en esta única vida; y un enorme esfuerzo, una persistente dedicación, para realmente dar, ofrecer, entregar una obra que sea, no sólo una obra de arte, sino también una conversión espiritual de nuestra sensibilidad. Cuando esto se da, los muertos recuperan su juventud (Sono giovannei i morti nelle vivace ricordo… – Cesare Pavese), y los vivos deciden, por fin, no perder el tiempo con pendejadas. Desde El imperio de los sueños, pasando por Yo-Yo Boing! hasta llegar a United States of Banana, puede un lector o lectora, por más despistado que esté, constatar tanto la dimensión política de esta obra – porque se trata de una única obra única, y valga la redundancia – y, con ella, lo lúdico de su carácter de transgénero. ¿De qué se trata esto? ¿Es una novela, es teatro, es un ensayo, un tratado, una colección de cuentos o relatos, una autobiografía ficticia? «You have to label everything. You have to identify yourself in order to be classified according to race, sex, religion, literary gender and political background. And why is that so? It is so because we live in a thoughtless society. Well, I must say that United States of Banana is a peaceful, and powerful, declaration of war against thoughtlessness and any sort of labelization.» Nos podríamos imaginar una voz semejante para afirmar en consecuencia lo siguiente: se trata, ante todo, de un insólito experimento con el lenguaje que pone en evidencia la naturaleza política de una genuina lengua poética; donde político significa el desafío a la capacidad de convivencia, incluyendo la relación de cada cual consigo mismo y, por ende, con el otro. El acontecimiento del 9/11 – así con siglas se dicen ahora las cosas, como para no recordarlas del todo – es tan sólo el pretexto, es decir, lo que sirve de proyecto – y proyectil – al texto. El asunto medular es la muerte de la democracia o, mejor, su asesinato por parte de la nación que está supuesta a servir de modelo para la implantación de los “valores democráticos” y los “derechos humanos” (“Democracy is obsolete. Is an empty formula…” p. 56, United States of Banana, Amazon Crossing, 2011). Muerta o asesinada por su propia podredumbre: “I have nothing against the smell of rot but something against what hides the smell of something rotten in the United States of America.” (p. 24, ibid.)

Hay en esta obra una rebelión contra el lenguaje que se nos quiere imponer en nombre de la libertad para hacernos a todas y a todos esclavos de nuestra propia mansedumbre. Por eso se escribe en inglés. Pero el inglés en que se escribe no es el de la lengua inglesa. Tampoco es el spanglish, pues esto implicaría el uso confuso e incierto del inglés y del español. Se trata del inglés de la lengua inventada por quien escribe para poder expresar su independencia, su emancipación; la emancipación que su pueblo no ha querido conquistar, porque se le ha visto sofocado en su deseo de independencia. De ahí el miedo de los puertorriqueños a tener que confrontar sus propias fuerzas, el goce de recrearse en su perpetua minoría de edad y la triste violencia contra sí mismo como manera de lidiar con la impotencia. Desde esa posición política, pero también ontológica – la de “la única, verdadera e irrenunciable independencia”, como alguien dijera alguna vez –, todos los recursos son válidos, siempre que se mantengan fieles a su cometido: crear un mundo poético capaz de convocar a las voces más nobles de la gran tradición del pensamiento Occidental: Homero, Sófocles, Platón, Dante, Calderón, Quevedo, Shakespeare, Cervantes, Nietzsche, Darío, Elliot, Artaud… . En ese contexto aparecen Giannina, Segismundo, Hamlet y Zaratustra. No se trata sólo de personajes sino también de las diversas voces por las que se articula una única voz propia y singular, o a la manera en que un corifeo contemporáneo se hace eco de un coro multitudinario.  

De esta manera, una puertorriqueña nacida en San Juan y radicada, como tantos de los suyos, en la ciudad de Nueva York, en las entrañas del monstruo, con nombre y apellido italiano y corso, decide dar este regalo al mundo, como en su momento hizo lo propio Julia de Burgos. Llevada de la mano de Nilita Vientós Gastón, con la memoria de sus ancestros, y junto a su incansable colaboradora y traductora Tess O’Dwyer, Giannina simplemente escribe. Y le ofrece este hermoso y vivo regalo al mundo. En hora buena, Giannina Braschi Firpi.

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Francisco Jose Ramos y Giannina Braschi, Universidad de Puerto Rico, Rio Piedras.

 

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Entrevista: Giannina Braschi

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El Yo-Yo en los Estados Unidos de Banana
BEATRIZ E. RAMÍREZ BETANCES
CRUCE
 

Giannina Braschi estuvo en Puerto Rico hace varias semanas para presentar su nueva obra United States of Banana. Aproveché la ocasión para entrevistarla, ya que hacía mucho tiempo que deseaba hacerlo. Braschi es una de las escritoras puertorriqueñas más exitosas a nivel internacional y sus escritos son de carácter experimental. En esta entrevista dialogamos sobre varios aspectos de su obra y su perspectiva como emigrante puertorriqueña.

BERB: Siempre te he querido preguntar sobre tu primera novela en SpanglishYo-Yo Boing!”, que es publicada en el 1998 un años después que Rosario Ferré publicara en inglés y en Puerto Rico eso fue un escándalo cuando ocurrió, sobre todo por su editorial en el New York Times. En tu caso, y tal vez mi percepción está equivocada, no ha sido tan escandaloso, ¿no?

GB: Radical, sí.  Escandaloso, no.  Rosario me preguntó lo mismo: “Giannina, por qué no te atacaron a ti y me atacaron a mi?”

BERB: Y ¿por qué crees que no?

GB: Yo vivo en Estados Unidos y para mí es casi una necesidad ir de una lengua a la otra. Si a lo mejor estuviera en Puerto Rico no lo hubiera hecho,¿entiendes? No es una cuestión de hacerlo por el mercado.  Es sobre el proceso del emigrante a través de las lenguas. 

BERB: Pero el Spanglish es muy puertorriqueño.

GB: In spite of my family and in spite of my country, I’m writing the process of the Puerto Rican mind—taking it out of context—as a native and a foreigner—expressing it through Spanish, Spanglish, and English—Independencia, Estado Libre Asociado, and Estadidad—from the position of a nation, a colony, and a state—Wishy, Wishy-Washy, and Washy—not as one political party that is parted into piddley parts and partied out.

Yo escribo en distintos géneros literarios también.  El imperio de los Sueños es poesía y ficción. Yo-Yo Boing! es una novela pero también es drama. United States of Banana es ensayo, cuento, drama, y filosofía. 

BERB: Desde el primer libro de poesía Asalto al tiempo hay experimentación con el género.

GB: Sí, siempre estoy experimentando. Y así seguiré, porque me gusta. Me gusta retarme. No voy a escribir novelas latinoamericanas a la manera de García Márquez. No me atrae.

BERB: Además de la mezcla de géneros y la mezcla del código, lo otro es que mezclas voces dentro de tu obra ¿por qué?

GB: Porque a mí me interesa coger las voces, las conciencias de los pueblos, de las multitudes.  Cuando tú escuchas mis voces son voces que no tienen identidad, que salen de las esquinas de Nueva York, no son nombres concretos, son voces anónimas del pueblo, que salen y dicen su angustia.


BERB: Pero también hay un personaje siempre presente, una voz femenina fuerte.

GB: Lo que adoro de Rembrandt es que siempre se autoretrata a través de su vida.  Desde su infancia hasta su vejez.  Y los más bellos autoretratos son de su vejez. Por eso está mi personaje Giannina desde El imperio de los sueños hasta United States of Banana. Pero hay muchos personajes que son como los coros griegos. Expresan las voces de las mayorías como las protestas en Zucotti Park donde las mayorías están empezando a decir lo que sienten y lo que piensan.

BERB: Sí, como los letreros de protesta de Occupy Wall Street, que la gente escribía mensajes que a veces eran personales y a veces generales.

GB: Exacto.

BERB: Sí, es cuestión del signo. Esa es otra cosa que trabajas en tu escritura, el signo. Y me llama la atención que no hablas siquiera de la palabra, empiezas desde la letra. ¿Por qué?

GB: Exacto, es la grafía. También es que me detengo en las letras, busco significado en las palabras. Yo estudiaba con mi abuela y ella de cada oración sacaba una pregunta. Me hacía cuestionar lo que leía.

BERB: Y tu primera obra la publicaron en Barcelona en el 80. Esa no se consigue ya.

GB: Asalto al tiempo está incluido en El imperio de los sueños.  El otro día hablé con mi primer editor Víctor Pozanco en Barcelona, y él está publicando sus memorias y me incluye a mí como uno de sus descubrimientos. Me dice, “he tenido una suerte de conseguir gente como tú, que los publiqué sin saber nada”.

Y yo le dije “sabías algo” porque otro de sus descubrimientos fue Cristina Peri Rossi.  El gusto es un principio de organización—who belongs together and how do we recognize each other.

BERB: Tú leíste en el Nuyorican Poets Cafe.

GB:  Sí, me identifico con los Nuyoricans, con los desarraigados, con los que no tienen raíces y las buscan. No soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad, ni porvenir, y ser feliz es mi color de identidad.

BERB: ¿Por qué?

GB: No quiero ser una raíz enterrada en la tierra.  Prefiero ser un perro que camina y tiene una voz a ser una raíz enterrada. Gertrude Stein decía que arrancas las raíces y resulta que no son tan grandes como pensabas. Prefiero ser un perro realengo, mover mi cola y cantar a la luna y orinar en las raíces y darles alimento, pero no quiero estar enterrada.

Sin embargo este último libro es bien puertorriqueño. De repente me pregunté, ¿cuál es el problema del puertorriqueño a un nivel colectivo?

BERB: Hay gente que dice que ya no es necesario discutir la identidad..

GB: Estoy de acuerdo que la identidad no es importante.  That is why I part and depart from a principle of inequality in United States of Banana.  Siempre he estado no identificándome con las cosas.  No busco  la igualdad con las cosas, sino la desigualdad. Pero cuando te preguntan constantemente de dónde eres y tú constantemente contestas: de Puerto Rico, soy puertorriqueña. No matter how many years you have been out, 25 years, 30 years, you return to your roots, and you always say, soy puertorriqueña. It is not a matter of identidad. It is a matter of origin. Nunca me he identificado con la identidad, sino con el origen. 


Originalidad quiere decir volver al origen. Originalidad nace siempre del origen y Puerto Rico es una nación que no ha tenido nacimiento. La identidad no es mi problema.  Siempre he estado identificada conmigo misma.  No creo que los puertorriqueños tengan ningún problema con la identidad. Los puertorriqueños saben quiénes son a todos los niveles. Es un problema de origen.BERB: En tu obra hay una combinación de una experimentación lingüística junto a la corporeidad, a la escatología. Ese comienzo de “Yo-Yo Boing!” de esa mujer buscándose los orificios, sus excreciones y luego a hablar de lo que hace a un buen poeta ser poeta, lo que es bueno vs. lo que es grande. ¿Cómo hilas esas dos cosas que podrían parecer discordantes pero que en tu escritura no lo son?

GB: Bueno, el principio es un Close-Up del personaje.  Empiezo por la piel, por el cuerpo y luego voy entrando en la psique. Yo-Yo Boing! es una búsqueda de la psique y es una guerra constante cultural con un americano  que se ofende por cosas que no me ofenden a mí—como señalar con mi dedo.  Y ahí había una carga cultural que no es la mía así que voy a afirmar mi carga cultural, contestándole.

Los puertorriqueños son maestros en entender, to understand, stand under the stand.  Estamos debajo, trying to understand this power structure that is on top of us.  My new book is about changing perspective from the point of view of the colonizer to the point of view of the colonized.

BERB: Ésa es la condición, uno entiende más al otro que lo que entienden a uno. 

 GB: Sí. En United States of Banana también hay una pelea entre dos yo.  El anglosajón y el latino.  “Si Segismundo siente pesar, Hamlet se inquieta” es el epígrafe que tomo de Darío. Estoy siempre en conversación con Darío y con Neruda y Vallejo.  Pero también con Shakespeare y Eliot.  Y por eso caso a Gertrudis, madre de Hamlet, con Basilio, papá de Segismundo. Y en el sótano de Lady Liberty vive Segismundo, puertorriqueño, en un calabozo, encerrado por el pecado de haber nacido.”

Links:

http://www.ny1noticias.com/content/principales/pura_politica/149439/giannina-braschi-habla-de-su-novela–united-states-of-banana-

 http://www.youtube.com/watch?v=p5UdS8DI-ks&feature=related

 http://www.revistacruce.com/letras/el-yo-yo-en-los-estados-unidos-de-banana.html